Otro finde bueno, no me puedo creer que suerte tengo, cuanta gente buena tengo a mi alrededor, sea la que sea cada vez, nada espectacular pero todo pleno, gracias, de veras que me siento cada día de mi vida un privilegiado, no porque lo tengo, si no por las personas que me rodean o con las que me encuentro de vez en cuando.
No voy a dar un discurso de San Valentín y no porque no se me ocurran mil cosas, pero no procede, hablar del amor el día del año que todo el mundo nos lo recuerda está bien pero no tiene magia, como los regalos que cuando son esperados, gustan pero les falta algo.
No obstante me gustaría contaros un recuerdo de este día.
La primera vez que me declaré a una chica fue un día de San Valentín con rosa en mano, yo era un niño pero ya apuntaba maneras de soso y ñoño, que le vamos a hacer. Dijo que si y aunque no sea muy pro San Valentín, siempre se me escapa una mirada nostálgica a aquel año en estos 14 de febrero, se llamaba Marta y era guapísima, sigue siéndolo, aquel día fue el primero que superé el miedo que todos tenemos y por eso mi memoria no sólo no lo olvida, si no que lo recuerda y lo recrea. Que fácil era cuando no sabíamos nada, que bonita la inocencia, que cara de ilusión puso aquella chica, que difícil olvidar lo que vale la pena recordar...
A la que fue la primera y a la que ha sido la mejor, es decir, las más importante, las "engañé" con flores, así que igual no es tan estúpido regalarlas...
Como el día de los enamorados tiene un fallo de concepto gordísimo y es que se ha convertido en el día de las parejas, dejo un video para aquellos que están enamorados pero que no tienen pareja, porque esos si que se merecen regalos, porque esos si se merecen un beso de su amada, porque esos si sufren por amor y este día les escupe a la cara que su amor, no es correspondido. Va por ellos.
Aquí estoy de nuevo, siento esta ausencia prolongada, no ha sido buscada, andaba de sequía verborreica, se que sabréis perdonarme.
Ando aún en una vorágine indescriptible de sensaciones y sentimientos que, quizá no he asimilado aún, ha sido un gran fin de semana, más allá del hecho de coincidir con mi onomástica. Viernes en Santander con mi familia, con mi tía, con mis padres, con mis primos y primillos…tan bonito que, como bien sabéis los que seguís este rincón, las palabras no llegan para describirlo. El sábado reunió a un enorme grupo de “payasos” también conocidos como amigos, de los que nos juntamos cada vez con menos frecuencia y de los que se disfruta y mucho. Dejaré algún retazo en forma de fotografía, pero al igual que antes, las palabras no valen, el que lo vivió lo sabe.
Pero fuera de todos estos eventos que me han ocurrido y que igual algún día abordo con mayor detenimiento, cuando, como he dicho, lo consiga asimilar y ver en perspectiva. Me ha ocurrido un hecho que pocas veces me ha sucedido en mi vida, es más, en mi corta memoria, no recuerdo con tanta claridad, el haber vivido una situación tan peculiar, bonita y excepcional como la que he podido observar este fin de semana.
Haré una situación de lugar, antes de explicar o describir que fue lo que he vivido. Fue el viernes 5, en el hospital en el cual mi tía se hallaba ingresada, allí andábamos la familia pasando y permaneciendo, haciendo las horas más amenas a la convaleciente. El protagonista del acto fue mi tío Manolo a la sazón mi padrino. Mi tío Manolo es un ser al cual yo siempre he admirado, incluso he querido imitar o parecerme a él a lo largo de mi vida, es una persona culta sin caer en la pedantería ni en el conocimiento como ejercicio mental, si no como forma de ser consciente del mundo que lo rodea, lector voraz, muy voraz, facultad que yo siempre he envidiado. Goza de una educación digna de colegio privado de curas, pero no distante, al contrario, muy cercano, con gracias y dichos para todas las situaciones, veloz de mente, pero siempre prudente, no hiriente, sensato, prudente. Rasgo fundamental de su personalidad es la humildad, no le recuerdo un gesto de altanería, de superioridad, ni intelectual ni moral, aun con posibilidades de hacerlo. Aún recuerdo cuando en una visita fugaz, con no más de 16 años, asistí a una comida familiar en presencia de mis primos y tíos, me sorprendió sobremanera cuando mis primos andaban en una discusión acalorada (son muy dados a ello), con algún tema de actualidad, no lo recuerdo bien ,pero posiblemente fuera de política, después de 30 minutos de intercambio de opiniones, a veces sazonadas con subidas de tono para dar más énfasis a la situación, uno de mis primos intentó que mi tío tomara parte de la misma posicionándose en uno u otro bando. La respuesta de mi tío, la tengo marcada a fuego, dijo: “No lo sé”. Se zanjó la discusión.
No parece nada del otro mundo la contestación, pero tiene una amplitud mucho mayor de lo que pueda parecer, como he dicho mi tío es una persona muy culta, muy formada e informada, tiene una opinión establecida para casi todos los temas de los que se pueda hablar, una opinión coherente y que nunca niega a exponer. Lo hace sin aspavientos y con la intención, no de sentar cátedra si no de exponer su punto de vista sobre el tema, siempre argumentado, siempre coherente. Ese “no lo se” decía mucho, significaba que todos aquellos gallos en pelea verbal estaban opinando de un tema que desconocían y del cual su conocimiento era el mero de lo leído un rato antes en un periódico o visto en las noticias. Es decir, como hacemos todos defendemos posturas que ni siquiera entendemos o que no tenemos formadas. Yo era un peque y no hablé en toda la comida, pero esa frase y esa situación me dejaron marcado, a día de hoy lo recuerdo, cuando me estoy metiendo en camisa de 11 balas sin venir a cuento. Porquecon la de lecciones de sabiduría que he recibido de mi tío, aquella en la cual proclamó “no lo sé” es la mayor que he recibido.
Una vez presentado al protagonista y el paisaje, situaré el hecho. Cuando he permanecido en la habitación del hospital , durante ese tiempo y sobre todo cuando he coincidido con él fuera de allí, he encontrado a mi tío evadido, dubitativo, pregunta todo constantemente, consulta con mi madre que hacer, con sus hijos, no sabe donde permanecer o donde quedarse quieto, se le olvida comprar la prensa el sábado, cosa impensable en él y así infinidad de detalles que jamás le había visto ni por separado siquiera. No es extraño me decía a mi mismo, su mujer está convaleciente de una operación de una enfermedad que suena fatal, es lógico que hasta uno de mis súper hombres de los que, como mi padre nos les he descubierto jamás sus debilidades, tenga miedo. No le di más importancia, que el hecho peculiar de descubrir a mi tío como nunca lo había conocido. Pero entonces hubo un momento en el que en esa habitación de hospital, el se acercó a su mujer, a su compañera, a la madre de sus hijos, a su amor y se sentó al lado, la cogió de la mano e incluso, como un adolescente, la acercó los labios reclamándola un beso, que mi tía no dudó en darle. Se le fijó una sonrisa de felicidad en la cara y se reclinó en la butaca, asiendo la mano con fuerza, protegiéndola, haciéndola sentir su presencia. Su rostro se le relajó, empezó a hablar con la soltura que suele hacer, sin trabarse, como le había ocurrido un rato antes en casa, volvió a ser él, durante ese rato en el que agarraba la mano de su mujer como si nunca lo hubiera hecho. Estaba viendo amar.
No recuerdo haber presenciado jamás el amor como lo vi y reconocí en esos momentos, no dije nada, pero sabía que estaba ante eso, puro amor, no había flores, ni besos lascivos, ni sonaba música romántica, no había velas, ni viajes al extranjero, ni siquiera olía bien, los hospitales y su olor… el miedo de mi tío que lleva semanas aturdiéndolo, dejándolo insomne, desorientado, con solo la posibilidad de que la persona que ha compartido su vida se pueda ir, parece que lo mata a él y todo ese miedo desaparece cuando su amada le agarra la mano, sabe por primera vez en su vida que, no puede protegerla y no logra, quizá, superar esa impotencia, que haría lo que fuera por curarla, pero que no depende de él. Esa mano entrelazada le dice que sigue protegiéndola, que se siente protegida y eso le reconforta y le vuelve a la vida. Eso es amor, es expresar de la forma que sea: “Te protegeré” y que la respuesta sea: “Me siento protegido” y cuando no podemos proteger a la persona que amamos o no necesita de nuestra protección, nos sentimos un poco muertos, nos hace sentirnos inútiles, nos hace humanos, no sabemos como actuar, estamos aturdidos, dudamos de todo, vivimos en una zozobra continua ¿quien no ha sentido esto alguna vez?. Por eso cuando estamos enamorados no necesitamos certezas, ni verdades, ni vemos la realidad, de hecho ni nos importa, le estamos diciendo a nuestra compañera: “Déjame protegerte”. Mi tío protege a mi tía desde hace muchísimos años y mi tía se deja proteger y viceversa, por eso se que vi amor, del bueno, del que se envidia, del que se admira, del que te hace soltar una lágrima, del que se vive y se respira.
Me costó dormir esa noche recordando ese hecho y eso que el día anterior apenas había dormido 3 horas y me venía a la cabeza una frase de una película, “El hijo de la novia”, película bonita donde las haya, hay una escena preciosa en la que están Ricardo Darín, con Natalia Verbeke y los dos actores que hacen de los padres de él, están en el mismo restaurante en una mesa cercana, su madre con Alzheimer que no recuerda nada y él le da la sopa, entonces Ricardo Darín dice una frase: “Es como verlo bailar a Fred Astaire, parece tan fácil…”. Aquí lo pongo sale en el minuto 3:20 pero vez la escena en conjunto.
A todos nos encantaría saber amar y amar bien, todos pensamos que tenemos esa habilidad y esperemos que sea así, pero a veces no es tan fácil, por eso me sentí como un privilegiado de haber visto lo que vi el pasado viernes. De veras, que parecía tan fácil… mi tío bailó como Fred Astaire.
No te preocupes tío, no se nos va a ir, entre otras cosas, porque tú la proteges.
Dejo algún trocito más de la película, porque por supuesto he tenido que volver a verla por 5 vez.
Para los que buscais de vez en cuando por aquí algo que llevaros a la boca, algo os dejo. No acabo de terminar nada de lo que empiezo y no me gusta escribir por el hecho de cumplir, espero que pronto la inspiración me haga terminar y compartir algún pensamiento digno de comentar.
Texto y música, espero que lo disfruteis...
Sucede que me canso de ser hombre. Sucede que entro en las sastrerías y en los cines marchito, impenetrable, como un cisne de fieltro navegando en un agua de origen y ceniza.
El olor de las peluquerías me hace llorar a gritos. Sólo quiero un descanso de piedras o de lana, sólo quiero no ver establecimientos ni jardines, ni mercaderías, ni anteojos, ni ascensores.
Sucede que me canso de mis pies y mis uñas y mi pelo y mi sombra. Sucede que me canso de ser hombre.
Sin embargo sería delicioso asustar a un notario con un lirio cortado o dar muerte a una monja con un golpe de oreja. Sería bello ir por las calles con un cuchillo verde y dando gritos hasta morir de frío.
No quiero seguir siendo raíz en las tinieblas, vacilante, extendido, tiritando de sueño, hacia abajo, en las tripas moradas de la tierra, absorbiendo y pensando, comiendo cada día.
No quiero para mí tantas desgracias. no quiero continuar de raíz y de tumba, de subterráneo solo, de bodega con muertos, aterido, muriéndome de pena.
Por eso el día lunes arde como el petróleo cuando me ve llear con mi cara de cárcel, y aúlla en su transcurso como una rueda herida, y da pasos de sangre caliente hacia la noche.
Y me empuja a ciertos rincones, a ciertas casas húmedas, a hospitales donde los huesos salen por la ventana, a ciertas zapaterías con olor a vinagre, a calles espantosas como grietas.
Hay pájaros de color de azufre y horribles intestinos colgando de las puertas de las casas que odio, hay dentaduras olvidadas en una cafetera, hay espejos que debieran haber llorado de vergüenza y espanto, hay paraguas en todas partes, y venenos, y ombligos.
Yo paseo con calma, con ojos, con zapatos, con furia, con olvido, paso, cruzo oficinas y tiendas de ortopedia, y patios donde hay ropas colgadas de un alambre: calzoncillos, toallas y camisas que lloran lentas lágrimas sucias.
Se que debo artículo y como os he comentado a alguno tengo uno muy chulo y polémico casi terminado, pero ando inmerso en una vorágine de pensamientos y sentimientos y no consigo acabar ese y me surgen mil mas.
En lo que la cabeza deja de darme vueltas os dejo un video que me ha pasado una chica genial y que me ha encantado, merece la pena.
Hoy podia escribir de muchas cosas, de que nos dieron las 6:30 de la mañana hablando de lo dificil y duro que es a veces vivir, de que nos acordamos de mucha gente, de que un amigo hoy se portó como poca gente se porta, porque es una persona excepcional, de que he pasado un finde genial, de que noto mas cerca a gente que necesitaba sentir, de que estamos en el 2010, de que voy a hacer, de porque lo haría, del bien, del mal, de Benedetti, del amor, del odio...
...pero hoy ha pasado lo que hace mucho tiempo esperaba y ante lo cual no se como actuar, ha aparecido y vuelvo a tener miedo, mucho miedo...
...hoy no hablaré,la cabeza,el corazón,los recuerdos...todo, están muy lejos de esta habitación.
Pero hoy tenía pensadas dos dedicatorias y estas si las haré.
Para una persona que duda de segundas oportunidades, de magias, de muchas cosas
Lo peor del amor, cuando termina,
son las habitaciones ventiladas,
el solo de pijamas con sordina,
la adrenalina en camas separadas.
Lo malo del después son los despojos
que embalsaman los pájaros del sueño,
los teléfonos que hablan con los ojos,
el sístole sin diástole ni dueño.
Lo más ingrato es encalar la casa,
remendar las virtudes veniales,
condenar a galeras los archivos.
Lo atroz de la pasión es cuando pasa,
cuando, al punto final de los finales,
no le siguen dos puntos suspensivos
Y esta para otra persona, que es muy especial y que la debo una visita, pronto iré...
Transcribo parte de una reflexión de Iván Ferreiro antes de una de sus canciones en un video de youtube.
Muchas veces consideramos que la libertad es no tener responsabilidades frente a nada, no tener obligaciones ni responsabilidades, cuando realmente la verdadera libertad cuando verdaderamente nos sentimos libres es, cuando tenemos el poder de tirar de los demás y adquirir responsabilidades y las responsabilidades no nos esclavizan, si no las responsabilidades que nos ponen otros o las malas decisiones que tomamos. Ser libre significa tomar decisiones y tomar decisiones es ser responsable con las decisiones que tomas ser consecuente con ellas y en el fondo te quita libertad cada día.
Al final la esclavitud y la libertad es una cuestión mental de cada uno cada uno decide si es libre o si es esclavo tiene que ver con el rey del universo del principito, dice:
- soy el rey del universo
- tú no mandas nada
- ¿qué no?
- dila a esa estrella que se mueva
- muévete estrella
- no se va a mover porque lleva ahí 1000 años, entonces no le voy a pedir que se mueve
- quédate donde estas estrella
Soy el rey del universo porque le digo al solque salga todas las mañanas por donde tiene que salir y que se ponga a la hora que tiene que ponerse.
Normalmente cuando alguien me pregunta por este periodo de cese voluntario y personal de trabajo en el cual me hayo inmerso, suelen coincidir dos pensamientos, el de la envidia, espero sana, más que por el hecho, por los factores que me han sido favorables para la decisión tomada o por el arrojo o valentía según ellos, cosa que no comparto, lo llamaría gesto de coherencia vital y otro es el de la libertad. No ha sido una ni dos las personas que han comentado el hecho de que soy más libre que hago lo que quiero o que no hago lo que no quiero.
Creo no haber contestado a esto con una afirmación, porque sinceramente no pienso que sea así. Solemos pensar que la libertad es eso, poder hacer lo que quieres, sin que esto repercuta en nadie, solemos apuntillar, lógicamente esto nos esclaviza al dinero, es decir, asociamos hacer lo que nos da la gana con una solvencia económica amplia y juntar en el mismo concepto libertad y dinero es como juntar ginebra con chocolate, no suena bien.
Por eso se enfoca la vida hacia una estabilidad económica que nos permita ser más libres y hacer más cosas o por eso triunfan la lotería o los juegos de azar, porque queremos ser ricos para hacer lo que queramos.
Hacer lo que queramos no es ser libre y sinceramente a veces se hace muy aburrido.
Puntualizando el escrito del principio, considero que la libertad es elegir. Para empezar al elegir ponemos parte de nosotros, hay una parte de nuestro yo que está implícita en nuestras elecciones, en no hacer nada no hay parte de nosotros y la libertad viene ligada indiscutiblemente al yo. Elegir también implica que teníamos varias opciones, por lo que nuestro acto es voluntario, algo básico si nos referimos a libertad. Y en elegir también va la responsabilidad, ya que es un acto personal, porque las decisiones o los actos sin responsabilidad no pueden ser libres, son gamberradas, libertinaje o formas de anarquismo.
Carpe diem se suele utilizar para describir un estado de tu vida en el cual eres libre y decides aquello que hacer sin ataduras, sin explicaciones, desde la rebeldía incluso. Nada más alejado de la realidad, aprovechar el momento no significa hacer las cosas que nunca haces, está bien tener estos momentos de evasión y locura pero no me parece correcto asociarlo a la libertad. La libertad así entendida es comodidad y lleva a una felicidad efímera, fugaz, de mentira, la verdadera dura y a veces se pasa por penas entre medias, pero la libertad como la felicidad, plena vale la pena, a medias es un consuelo transitorio.
Me gustaría pensar que he elegido todo aquello que he hecho en mi vida, pero no lo creo. Muchas veces vamos adaptándonos a lo que nos sucede y lo hacemos nuestro como si fuera nuestra propia decisión, no me parece ni mejor ni peor, otras nos dejamos llevar en un dolce far niente, que hasta llamamos felicidad pero no nos la creemos.
Y en esas allí estaba yo, en un buen trabajo, una casa preciosa con la que mis invitados alucinaban, en una ciudad bonita, con una carrera universitaria, con un montón de cosas compradas… todas cosas que no había elegido y que sin embargo casi todo el mundo envidiaba. Con la carrera acerté pero fue suerte, con 18 años poco más que tu futuro sueldo es lo que miras al elegirla, la vocación es algo que se suele descubrir más adelante. El trabajo fue el primero que se me puso a tiro cuando quería alejarme de Mallorca y acercarme a los míos. La ciudad venia con el trabajo, la casa fue la del alquiler más asequible y cerquita del trabajo sin más y las cosas que me compraba, son eso, cosas.
La verdad es que siempre he sido una persona con suerte y todo aquello que tenía era bueno, no me quejaba en su momento y no me quejaré nunca, pero no era lo que yo había elegido y aquí radica mucha de la causa de este periodo raro en el que vivo, quería ser dueño de mi vida, por lo menos un ratito, de forma drástica quizá, pero creo que la correcta, si me equivoco solo el tiempo me lo dirá.
No quiero pasar un tiempo de relax, quiero hacer cosas, quiero elegir esas cosas que hacer, quiero implicarme, mojarme, tener responsabilidad, esa es la libertad que busco y creo buscamos todos, no la de estar tumbado todo un día, eso es descansar. No se os ocurra envidiarme, porque el que tiene envidia soy yo, porque muchas personas que me rodean eligen y son libres cada día, he puesto los ejemplos cientos de veces y no voy a repetirlos. Yo soy un aprendiz de ellos.
Dicho todo esto y consciente de que merecería la pena dedicarle muchas palabras a este tema, entre otras cosas porque tanto mi punto de vista como el de cualquiera es válido al analizarlo, lo dejaremos por hoy, no vamos a resolver un tema que ha sido el quebradero de filósofos y pensadores de miles de años en media página, es más, posiblemente sea algo irresoluble.
Hace muy poco tiempo deje de pensar en la libertad, en el amor, en el blog, en el facebook, en mi año sabático, en la política, en el deporte, en todo aquello que ocupa mi cabeza y/o mi tiempo. Porque me di cuenta de que no vale la pena, de que todos mis problemas eran bastante estúpidos y que solo hay una cosa importante en esta vida y eso precisamente, estar vivo. Decía un personaje de Soldados de Salamina en una escena que difícilmente olvidaré, viendo como unos niños entraban en el colegio: “Cuando los miras (a los niños) te das cuenta de que lo único que importa es estar vivo, con eso basta”. Y cuando a la hermana de mi madre, cuando a mi segunda madre, cuando a la madre de mis primos, cuando a la mujer de mi padrino, cuando a mi TIA, la han diagnosticado cáncer, me ha dejado de importar casi todo.
Como se que lees este espacio personal, que tanto te recuerda a mi abuelo, como dices. Decirte que he elegido que vivas, que tus hijos han elegido que vivas, que tus hermanas han elegido que vivas, que tus nietos han elegido que vivas, que toda la gente que te queremos elegimos que vivas, que ganes, que no te rindas, que luches, que elijas vivir. Jamás nos has fallado y sé que esta vez no será diferente.
Hacía tiempo que no mandaba la carta a los reyes magos, este año lo he vuelto a hacer porque esta vez sí quiero algo de verdad.
1. m. Varón ilustre y famoso por sus hazañas o virtudes.
2. m. Hombre que lleva a cabo una acción heroica.
Me gustan los héroes, ya sé que parece una obviedad, pero a lo que me refiero es que siempre he sentido una fascinación especial por esta figura, ser un héroe, ser recordado por una acción heroica como dice la definición.
Nunca lo he personalizado, no he querido ser como nadie en concreto ni real ni ficticio, he sentido muchas veces una envidia sana de querer haber actuado como ciertas personas que a mi parecer eran héroes, pero distan mucho de hombres fornidos que matan dragones o personas que sobreviven a un naufragio.
Admiro el hecho de que alguien en un momento determinado no sopese las consecuencias de una posible acción, temeridad si fuera un hecho reflexionado, con el fin de hacer un bien o intentar evitar un mal a un tercero. Es un gesto de puro altruismo, de una generosidad tan grande que te hace seguir teniendo fe en el ser humano y se da la situación de preguntarte, siempre que estamos ante un hecho de esta índole, si cada uno de nosotros hubiéramos sido capaces de haberlo hecho nosotros en el supuesto de que hubiéramos sido el protagonista. Lo bueno de esta duda es que nunca podremos saberlo hasta que no nos ocurra, por lo que no nos sentiremos cobardes por ello, si nuestra reflexión diera un resultado negativo.
En la película “Soldados de Salamina” hay una escena en la que Ariadna Gil en el papel de una profesora universitaria y dando una clase de literatura, habla de la figura del héroe. No recuerdo las palabras exactas pero viene a preguntarse lo siguiente: ¿Qué es un héroe?¿Es la persona que normalmente acierta?¿Es el que acierta justo en la ocasión en la cual no cabe el fallar?¿es aquel que aun sin acertar lo intenta? Solemos tender a denominar con esta palabra a la persona que una vez en un momento determinado realiza una acción fuera de la normalidad. Es el pensamiento que se nos viene a la cabeza.
Con el tiempo me he dado cuenta que existen otros héroes, que no salen en los periódicos, que no son recordados por los libros de historia, que ni siquiera realiza actos extraordinarios o actos que cualquiera otro no pudiera hacer. Los podríamos denominar héroes del día a día o héroes anónimos.
Y me gustan por dos motivos principalmente, el primero porque no realizan un acto heroico en un momento determinado si no muchos actos habituales y mundanos pero muchas veces, con un esfuerzo que otros no llevarían a cabo o que supone un sacrificio personal por el bien de otras personas, es decir, una ausencia casi de egoísmo personal. El segundo motivo es que, bajo este criterio, cualquiera de nosotros podemos ser uno de esos héroes, que está al alcance de nuestra mano, que no necesitamos ser el Cid campeador, para sentirnos como uno de ellos.
El problema es que con la percepción literaria o cinematográfica del héroe no somos conscientes de estos habituales gestos de heroicidad, pondré unos ejemplos.
¿No deberíamos considerar un héroe a un padre de familia que durante 30 años lleve levantándose a las 6 de la mañana y currando 10 horas diarias, para llevar un sueldo pequeño a casa y que a base de renuncias en su vida ha dado comida, educación, ropa, etc a sus dos hijos y a su mujer? Una persona que con 18 años no pudo seguir estudiando, aun con la capacidad de hacerlo, porque había que colaborar en casa, porque con 21 se casó con la mujer de su vida y no podían ni ir al cine porque su sueño era dormir todas las noches juntos y eso suponía gastar todo su dinero en comprar esa casa de un barrio pobre, comer y rezar por llegar a fin de mes. Que cuando empezaban a respirar vino el primer hijo y esas vacaciones soñadas o la posibilidad de cenar algún día fuera de casa se difuminaron. Y que cuando sus hijos fueron suficientemente mayores él ya estaba encasillado en ese trabajo en la fábrica y simplemente espera la jubilación para poder arrepentirse de una vida que no ha tenido. Y con él su mujer, que se ha dedicado su vida a cuidar de un hogar, que nunca han hecho viajes a Italia ni a Londres, que no han tenido la tele último modelo, ni dvd, que no han ido a un spa, ni han podido pasar un fin de semana romántico en un hotelito con encanto. Joder si no son héroes.
¿No es un héroe un homosexual que haya estado durante muchos años, no ahora, si no cuando ser homosexual podía ser hasta motivo de cárcel, tapando lo que era, viviendo como un furtivo, negándose a si mismo, jodido por no poder decir ni sentir lo que para el era?
¿No es un héroe ese señor que dedica las tardes de su vida a ir de bar en bar, buscando las sobras de comida para llevarlas a un parque donde se reúnen en torno a él 27 gatos y ser fiel a ese compromiso moral todos los días, o el que sus horas de ocio las pasa llevando un café caliente o algo de comida a algún indigente de la zona de su portal?
¿No es un héroe esa persona que va a visitar todos los días de su vida a un familiar que está en coma desde hace 2 años en un hospital y que ha dejado de hacer mil cosas por no fallar jamás?
¿No es un héroe esa persona que con un trabajo estable y bien remunerado, lo deja por cuidar a su madre enferma de Alzheimer, que requiere una persona 24 horas a su lado?
¿No es un héroe aquel enamorado que tiene a su Julieta en una ciudad a 7 horas de viaje y que todos los fines de semana sin excepción, gasta la mitad de su único tiempo libre de la semana en desplazarse por el hecho de estar junto a la persona que quiere?
¿No son unos héroes esos padres que, sabiendo que la ecografía de su hijo ha dado como resultado que viene con síndrome de down, tiran para delante aún pudiendo abortar?
Y así muchos otros ejemplos, que seguro os vienen a la cabeza y mucho mejores que estos que yo he puesto.
Para mí son gente, cuando menos para admirar porque, como he dicho, realizan actos que cualquiera podríamos hacer, pero que no sabremos hasta que nos toque si seremos capaces de ellos. Nos gustaría pensar que si pero no tenemos la certeza y por eso creo que deberían de tener el apelativo de seres heroicos.
Nos están haciendo vagos y nos dejamos, en este mundo actual en el que todo es de mentira y todo se hace de cara a la galería, que nos dicen que hay que hacer para triunfar y que la tele, las revistas, los anuncios nos dicen como es el éxito. Que al que se sale de los cauces se le tacha de raro o loco. En esta sociedad se está dejando de un lado el sufrimiento y la renuncia. No como algo doloroso o físico si no como forma de mejorar la felicidad, de vencer el egoísmo radical y la comodidad. Porque todos sabemos que lo que cuesta es mejor, pero preferimos lo cómodo menos pleno, si algo está claro en esta vida es que no hay nada idílico y si vivimos como tal nos estamos engañando, estaremos viviendo una farsa. Hay que luchar porque lo sea pero no lo es y cuando surjan problemas habrá que enfrentarse no rendirse, cuando algo que queramos conseguir nos cueste una renuncia de esta ficticia calidad de vida, habrá que renunciar.
No hay que sufrir por sufrir, pero hacerlo para que alguien salga beneficiado, para que alguien sea más feliz, para conseguir a la persona amada, para el trabajo de tus sueños, para lo que cada uno quiera conseguir, ese sufrimiento se convierte en una sensación casi placentera.
Me gustan los héroes y me he rodeado de ellos, tengo amigos que se han ido lejos a trabajar a buscar una vida que les haga felices, no a esperarla, tengo amigos que han ido a cargar quesos a Londres para estar con la persona que quería, tengo amigos que no salían de fiesta porque en su casa no había dinero para darle y no ha recurrido a recursos fáciles para conseguirlo, tengo amigos que se han ido a Colombia y a Nepal a cuidar de gente que lo necesitaba, tengo amigos que han cuidado a un familiar privándose de mil momentos…
Pero sobre todo he conocido a dos héroes que han renunciado a muchas cosas de su vida por la felicidad de sus dos hijos, que han hecho esfuerzos para que sus dos hijos fueran universitarios porque ellos no tuvieron la oportunidad, que les han dejado tomar sus decisiones siempre aconsejando pero nunca obligando, que han hecho mil pequeñas cosas que sobra decir aquí, pero que sobre todo han sacrificado parte de su vida y su felicidad por el bien y por la felicidad de otras personas, en este caso sus hijos. Cada uno estaréis pensando en los vuestros, pero para mí estos dos héroes son mis padres. Y no saldrán en los libros de historia, ni se hará la película de sus vidas y no pondrán su nombre en una placa de una calle pero para mí siempre serán mis héroes.
Gracias Papá y Mama por todo.
Hay una canción que viene al hilo de lo dicho, es una de mis canciones favoritas de siempre, es la que ponía hace años cuando en uno de esos test maravillosos que todos hemos hecho, se me preguntaba por mi canción favorita. Se titula, obviamente, Hero. Es de Mariah Carey cantante que antes de volverse gilipollas y ponerse tetas era santo de mi devoción porque tiene una de las voces más espectaculares que se pueden oír. Os pongo una versión un pelín especial con un duelo de voces precioso.
También dejo una versión que se hizo de esta canción en castellano.